Alcohol y desenfreno en Dawson City
diumenge, 15 d’agost del 2010 per Agnes i Alex
Pero que equivocados estábamos los que pensábamos que la frontera con Canada era puramente política. Una raya trazada en el mapa del orden mundial pero sin diferencias entre ambos lados de la frontera. Ni mucho menos. Canadá es otra cosa.
La gente es más... me cuesta decirlo... ¿cosmopolita?. Me explico. No nos engañemos. Son tipos duros con camionetas enormes que ingieren alcohol en grandes cantidades, pero visten mejor, parecen algo preocupados por su aspecto y diria que sienten los mismos reparos que nosotros a poner sus posaderas sobre un simple agujero cabado en el suelo (algo bastante habitual al otro lado de la frontera).
Dawson es una especie de parque de atracciones sobre la fiebre del oro, pero con las casas auténticas, lo cual lo convierte en un lugar bastante emblematico y característico. Las calles sin asfaltar ayudan a creerte que estás en el oeste. Visitamos el museo y la casa de Jack London, junto con muchas otras casas históricas.
Otra cosa que ha cambiado radicalmente es el tiempo. Vereis en las fotos que vamos totalmente de verano. Hacía un sol impresionante, con el añadido de que en estas latitudes parece no moverse en todo el dia. Lo tienes siempre en el cogote. Supongo que esto provoca las ganas de refrescar el gaznate muy a menudo y con ello la aparición de múltiples borrachos por las calles. A priori inofensivos, o almenos no nos paramos a descubrir si no lo eran.
Poco más. El camino desde Alaska hasta Dawson... brutal. Es todo de tierra y discurre entre montañas, con constantes subidas y bajadas, por lo que denominan "La cima del mundo". Así que podemos decir, como pone en las pegatinas que venden por ahí "I survived the Top of the world Highway". Sí, son un poco exagerados. Pero mola.