Loose gravel
divendres, 20 d’agost del 2010 per Agnes i Alex
Haines Junction seguía preparándose para el invierno cuando, bien descansado y bien abrigado, he ido a comprar el primer regular coffee al Village Bakery que tenemos justo enfrente. Había gente cortando leña y acumulándola en grandes cobertizos.
Aunque sabíamos que el camino hasta Tok era largo no hemos madrugado demasiado. Nuestro trayecto ha trascurrido la mayor parte del tiempo paralelo a la cordillera montañosa que da acceso al Kluane National Park. Una vez más las nubes nos han complicado el poder disfrutar de las fantásticas vistas de los glaciares y los picos nevados. Pero sólo un poco. Son tantas y tan numerosas las vistas que cuando menos te lo esperas se levantan las nubes y con ellas, el telón que tapaba un valle, un glaciar, un pico…
Lo más desagradable de la jornada ha sido, de nuevo, la carretera. ¡¿Pero qué pasa con la obra civil en Alaska?! El tramo de 300 millas que hemos conducido hoy de la Alaska Highway era un camino de cabras. No exagero. Todavía ahora no me creo que las 4 ruedas del coche sigan con nosotros. Un montón de kilómetros sin asfaltar (a eso te acabas acostumbrando, pues es una constante aquí) pero socavones y lo que llaman bumps que te hacen perder el control constantemente, acaban haciendo el trayecto “poco cómodo”. Además, aquí las obras deben durar como 20 años. La técnica que hemos inferido mediante numerosas observaciones es la siguiente: cuando la carretera se estropea mucho, quitan el asfalto y así se queda. Algún día la asfaltaran. Mientras tanto es un constante ir y venir de carretera asfaltada y sin asfaltar. Nunca estuvieron tan justificados los 4x4.
En cualquier caso, ya estamos de nuevo en Tok. Si pincháis en el mapa veréis que hemos dado por concluido el círculo oriental de nuestro trayecto en forma de ocho. El que transcurre por el Yukon principalmente. Mañana bajaremos hacia la zona del Prince William Sound con una primera parada en Valdez. ¿Os suena el Exxon Valdez?