Pero el sol no apareció

Pasamos la noche en el Talkeetna Roadhouse pensando en si nuestra maldición con las montañas cambiaría, pues el año pasado con el monte Fuji nos pasó algo parecido, aunque las nubes que ya se apostaban sobre nosotros a la hora de la cena presagiaban que no iba a ser así.

Llovía a las 2:30 cuando mi bufeta con jet-lag tuvo que visitar los servicios. Llovía hacia las 8h al sonar el primer despertador. Llovía durante el almuerzo. Llovía sobre las 10 cuando fuimos a preguntar eso de "what about the weather?". Llovía mientras hicimos tiempo en nuestra vista por Talkeetna, en la que compramos la Alaska MilePost Guide. Llovía mientras tomamos un café ecológico a las afueras de la ciudad... Llovía... llovía... llovía... Y sí, llovía a las 14:30h cuando teníamos reservado nuestro vuelo. Así que estaban cancelados los vuelos al McKinley por seguridad. Nos ofrecieron otros glaciares, pero optamos por esperar y probar suerte cuando volvamos a pasar por aquí dentro de dos semanas.


No pudo ser. Que le vamos a hacer. Seamos positivos, al menos tuvimos la oportunidad de encontrar la Alaska MilePost Guide, una especie diario de bitácora donde milla a milla indica que ver, donde comer, donde repostar, cosas que hacer, etc. En resumen, un montón de información útil para los viajes en coche. Por ahora, una muy buena compra.

El resto del día lo pasamos recorriendo el camino entre Talkeetna y el parque de Denali. En este trayecto nos encontramos con un paisaje hermoso, inmenso y a la vez algo desolador. Poca civilización, y la que había, ofreciendo una imagen algo inquietante como la que se ve en la foto del iglú gigante abandonado.



Os añadimos también una captura de la carretera que seguimos (Park Highway) durante el viaje hacia Denali. Creo que las imágenes pueden ayudar a explicar lo que sentimos al atravesar estos territorios.

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